Director general de Negocios Regulados de Gas Natural Fenosa y presidente de SEDIGAS

“Un grupo líder como distribuidor de gas en España y también en Latinoamérica”

GAS NATURAL FENOSA ES UN GRUPO QUE OPERA A NIVEL MUNDIAL, VERTICALMENTE INTEGRADO A NIVEL ENERGÉTICO, CON MÁS DE 23 MILLONES DE CLIENTES QUE OPERAN EN 30 PAÍSES.

D. Antonio Peris Mingot --

Lleva más de 30 años al servicio de Gas Natural Fenosa. Parte de su trayectoria profesional transcurre en el extranjero hasta que, hace una década, vuelve a España. ¿Cómo ha sido su evolución dentro de la compañía?

Mi trayectoria en Gas Natural Fenosa se inició en el año 1984 cuando entré a trabajar en Catalana de Gas, la empresa que, con el tiempo, se convirtió en lo que hoy es este gran grupo energético.

Entonces, el sector gasista era muy industrial, vinculado todavía a las numerosas fábricas que producían el gas, pero ya en aquellos años estaba en plena transformación con la llegada del gas natural. Fue en esos años, y especialmente tras la firma del Protocolo del Gas en 1986, cuando se inició la gran expansión del gas natural en España, liderada por esta compañía que, en 1991, tras la fusión de Catalana de Gas y Gas Madrid, pasó a llamarse Gas Natural SDG. El sector estaba convirtiéndose también en un sector más bien orientado a los servicios.

Yo viví esos primeros años de crecimiento desde España, pero enseguida, en el año 1992, marché a Argentina, donde la compañía estaba iniciando también su expansión internacional. En Argentina primero y luego en Colombia también me dediqué a impulsar la transformación de las empresas de distribución de gas que nuestro grupo iba adquiriendo fruto de procesos de privatización que en esa época se impulsaron en varios países de Latinoamérica.

Eran empresas que tenían que pasar por una profunda modernización, no solamente a nivel de infraestructura, sino también a nivel de sistemas y de modelos de gestión.

Esa experiencia supuso para mí el conocimiento de otras culturas, de otras personas, y un enriquecimiento personal, tanto desde el ámbito profesional como familiar.

Ya de nuevo en España, en el año 2005, me encontré con un momento especialmente interesante en el sector energético español: la liberalización iniciada el año 2000 que conllevó la separación jurídica de actividades de distribución y comercialización de gas y de electricidad, y que implicó para nuestra compañía una nueva evolución societaria y también de gestión, especialmente en el ámbito de las diferentes compañías distribuidoras de gas del grupo. Fue entonces, cuando llevaba ya un año de nuevo en España, que me hicieron responsable del negocio regulado de gas a nivel nacional y años más tarde esa responsabilidad se extendió a todos los negocios regulados del Grupo.

En estos 30 años, en Gas Natural Fenosa he tenido la suerte de vivir momentos trascendentales de la evolución de esta compañía. Desde los tiempos de la empresa más bien local que era Catalana de Gas -si bien ya tenía sociedades en varias Comunidades Autónomas-, pasando por su expansión y crecimiento internacional, hasta la integración con Unión Fenosa que dio origen a la Gas Natural Fenosa de hoy. Un grupo líder como distribuidor de gas en España y también en Latinoamérica.


De modo que sus inicios se desarrollan en el ámbito del gas, hasta que en 2012 se unifican la distribución de gas y la distribución de electricidad.

Efectivamente, desde el año 2012, el área de negocios regulados agrupa la gestión del gas y la electricidad en Europa (España, Italia y Moldavia) con el objetivo de aprovechar las sinergias e incrementar la eficiencia a partir de una armonización nacional e internacional de sus procesos; esto es posible por compartir ambos negocios un mismo modelo de gestión, incluso teniendo operativas distintas.  

Dentro de nuestras responsabilidades, también se incluye el impulsar y garantizar la aplicación de las mejores prácticas internacionales en materia de distribución de gas y electricidad en todas las empresas distribuidoras del grupo, tanto en Europa como en Latinoamérica, siempre en consonancia con las legislaciones nacionales y con la necesidad de garantizar un crecimiento equilibrado. A modo de ejemplo, actualmente está en curso el proceso de despliegue de la telegestión de contadores eléctricos, que avanza por encima de las previsiones. En cuanto al gas, la expansión de la red y la incorporación de nuevos puntos de suministro dan cuenta de un dinamismo que, en cualquier caso, va de la mano de un nivel de seguridad homogéneo en todos y cada uno de los procesos.


En concreto, ¿qué abarca el área de los Negocios Regulados?

El Tercer paquete de medidas legislativas de la Unión Europea obligó a las empresas energéticas a separar sus actividades en transporte, distribución y comercialización. Esto conllevó la reorganización interna de los negocios de todas las compañías energéticas.

En el caso de Gas Natural Fenosa, para el gas y electricidad, el transporte y la distribución están agrupados en el área de Negocios Regulados.

Los negocios regulados son aquellas actividades cuya retribución está fijada anualmente por el gobierno mediante orden ministerial.


Los datos demuestran que la demanda de gas natural ha registrado en 2015 el mayor incremento desde el año 2008. Teniendo en cuenta que es una fuente de energía fósil, ¿hay reservas suficientes para garantizar el suministro?

La demanda de gas en España ha entrado en una tendencia positiva, cuya demanda convencional acumulaba en noviembre de este año un aumento del 2,5%. Un récord de consumo para la generación de electricidad en ese mismo mes, 45%, y otro de consumo diario que se produjo el pasado 14 de diciembre no hacen más que confirmar la buena senda que hemos retomado.

La demanda del sector residencial-comercial es un indicador de actividad económica muy relevante. La extensión de las redes de gas y su utilización conlleva el desarrollo de empleo local a través de esas pequeñas empresas y muchas veces autónomos que son contratados para las distintas tareas: despliegue de la canalización, instalación de calderas, revisiones, atención de urgencias, etc. Así, por ejemplo, se estima que por cada 50 calderas de gas instaladas en un hogar se crea un puesto de trabajo en el gremio de instaladores.

SEDIGAS integra no sólo a los grandes grupos energéticos,sino también a las empresas que trabajan a lo largo de toda la cadena de valor del gas. Sin ellas, sin figuras como los instaladores o mantenedores, el sector gasista no sería lo que es ahora.

España es uno de los países con más seguridad de suministro a nivel gasista. Con seis plantas de regasificación operativas y tres conexiones internacionales (dos con Argelia y una con Francia, además de dos con Portugal), el abastecimiento de gas al sistema está garantizado. Es por ello que el aumento de demanda está totalmente cubierto por la compra de gas a medio y largo plazo, que llega a nuestras costas bien por tubo o bien por barco.

A nivel mundial, las reservas de gas natural están garantizadas, con un ratio de reservas sobre producción de 52 años; siendo Rusia, Qatar, Irán y Estados Unidos los países con mayores reservas. En este sentido, la entrada en escena del gas natural no convencional ha llevado consigo un importante impacto dentro del mercado mundial de esta energía limpia.


En la línea con el objetivo de reducir emisiones, ¿qué medidas implementan para fomentar la eficiencia y el ahorro energético?

Si las políticas medioambientales y energéticas tienen en cuenta nuestro sistema de infraestructuras, ¿sabe qué ahorro anual podríamos obtener en el sector residencial y terciario de nuestro país? El informe Rol del gas en una economía baja en carbono -que hemos presentado con KPMG en Madrid y en Barcelona, y que se puede descargar en www.sedigas.es- cifra en 223 millones de euros el ahorro anual que se derivaría del aprovechamiento de las infraestructuras del sector gasista español. Con la publicación de este estudio hemos querido, precisamente, poner números a la competitividad y eficiencia económica que sabemos que conllevará un mayor uso del gas, dándole máxima visibilidad al documento para maximizar las opciones de implementación de las medidas específicas que se proponen.

Aparte de ese ahorro anual, si el gas alcanza el 33% del mix energético, las familias españolas disfrutarán de un ahorro medio de 340 euros al año y el sector terciario, por su parte, reducirá su gasto energético en 38 millones de euros; siendo todo ello buen ejemplo de eficiencia y ahorro energético.

Si ponemos el foco en la generación eléctrica y la necesaria penetración de las renovables, una participación del gas natural del 51-58% en los ciclos combinados garantizaría, por su parte, una firmeza y una estabilidad de la que el sector eléctrico todavía carece.

En cuanto a la movilidad y el transporte, que es donde pivotan las medidas para mejorar la calidad del aire urbano y reducir las emisiones de CO2, ¿sabe cuál es por ahora la fuente de energía que puede contribuir a esas causas asegurando el suministro y la competitividad? Le llamamos energía limpia por eso, porque el gas natural reduce las emisiones de partículas, los óxidos de nitrógeno y azufre, y también el dióxido de carbono. Y cuando París, Madrid y Barcelona restrinjan por completo la circulación de los vehículos contaminantes, entonces el gas natural será una opción de combustible tan o más válida que cualquier otra energía limpia. De hecho, ya lo es.


Gas Natural Fenosa y SEDIGAS acaban de asumir la Secretaría General de la Unión Internacional del Gas. Esto coloca a España en un lugar de referencia a nivel mundial.

Tener la Secretaría de la IGU en Barcelona hasta 2022 es un reconocimiento a la industria española del gas natural y al trabajo de todos los profesionales que, con su esfuerzo, han hecho posible que ello sea una realidad.

En este periodo, de especial importancia tras la aprobación del Acuerdo de París y toda la adaptación que conllevará, la Secretaría de la IGU se prepara para dar respuesta a tres retos: la visualización del gas como un agente en la lucha contra el cambio climático y la mejora de la calidad del aire; su posicionamiento como referente en materia de innovación tecnológica; y, finalmente, el crecimiento de la propia IGU, abriéndola a más empresas y agentes del sector para hacerla todavía más fuerte.


Por otra parte, la prevención es uno de los elementos base de la seguridad. En este marco, SEDIGAS, junto con ADEMI y UNESA, han coorganizado el III Congreso Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo. ¿Qué deben hacer las empresas para lograr el objetivo de “tolerancia cero” frente a los accidentes? 

Desde SEDIGAS, somos muy conscientes de la importancia de la prevención y la salud laboral. De hecho, este tema es uno de las líneas de acción marcadas por la Asamblea de la Asociación para el cuatrienio 2016-2020. SEDIGAS, como patronal gasista, es un fiel reflejo de las necesidades del sector. Desde la Asociación se lanzan iniciativas, como el Congreso Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, para potenciar el sector y aunar los esfuerzos de todas las empresas.

El objetivo del sector gasista es ser un referente a nivel mundial en materia de seguridad y salud laboral, siendo éste un compromiso ético, y uno de los principios fundamentales que rigen todas y cada una de nuestras actuaciones. Para cumplir este objetivo, las compañías del sector han invertido en materia de seguridad en el trabajo más de 10 millones de euros durante 2015 y más de 220.000 horas de formación en seguridad y salud, con un número medio de horas de formación por empleado que ascendió a más de 15 horas. No es casualidad que en el sector gasista no haya habido ninguna muerte por accidente laboral desde 2009, con una reducción del porcentaje de accidentes laborales del 60% desde 2012.

Estos datos nos dan la pauta a seguir: prevención,prevención y prevención. Es la palabra clave. Y para prevenir hay que concienciar y formar constantemente.­­